Nadie
lo
discute: lo digital (aparatos
y conexiones), internet, las
redes,... han llegado para quedarse y protagonizar gran parte del
tiempo de nuestras vidas de
adultos, niños y jóvenes,
en lo
profesional y
en lo
personal. Ello
nos obliga a conocer el medio, a saber orientarnos en él,
aprendiendo nuevos lenguajes, usando nuevos medios, visitando nuevos
lugares en muchos casos lejanos
a los adultos.
Estos
tres elementos conllevan
una sociedad que genera cantidades ingentes de información en todas
direcciones... difuminando
la distinción emisores-receptores. Byung-Chul
Han dice en su libro “En el enjambre”:
“El tejido digital favorece la comunicación simétrica…
los participantes en la comunicación no consumen informaciones de
modo pasivo… las engendran. Ninguna jerarquía inequívoca separa
al emisor del receptor…. El reflujo comunicativo destruye el orden
del poder”.
Según
pantallasamigas.net,
“La
identidad digital es lo que somos para otros en la Red o, mejor
dicho, lo que la Red dice que somos a los demás.”
Y
continúa: “No está definida a priori y se va
conformando con nuestra participación, directa o inferida, en las
diferentes comunidades y servicios de Internet. Las omisiones, al
igual que las acciones, constituyen también parte de nuestra
identidad por lo que dejamos de hacer. Los datos, por supuesto, nos
identifican. También las imágenes, su contexto y el lugar donde
estén accesibles proporcionan nuestro perfil online.”
Wood
y Smith (2005) la
definen
como "una construcción compleja, personal y social, consistente
en parte en quien creemos ser, como queremos que los demás nos
perciban, y como de hecho, nos perciben"1.
Por
tanto, cada vez más la identidad digital se construye desde la niñez
(los niños empiezan muy pronto a usar las redes o se publican fotos
de los hijos con una ligereza a veces asombrosa) y en este proceso no
sólo interviene lo que uno cuenta, publica, comparte o dice sobre
uno mismo en las redes sino también lo que otros dicen o muestran
sobre ti. Hablamos de identidades fragmentadas y con dificultad para
unificarse.
Es
entonces imprescindible tomar las riendas sobre lo que se puede
encontrar de nosotros en internet, estableciendo los límites en los
que estamos dispuestos a movernos. Y, paralelamente, siendo
conocedores de estos nuevos medios, aceptar
nuestro deber como
adultos de acompañar a niños y jóvenes en su relación con estos
medios y ayudarles en la construcción
de su identidad.
Debemos enseñar a explorar,
construir y conectar en la red. De
ahí la importancia de este tema para los docentes, para
los que además
es cada vez más necesario
establecer contacto con
otros docentes y crear una Red Personal de Aprendizaje y un Entorno
Personal de Aprendizaje.
Además,
y debido a ciertas
características de lo digital, como su capacidad de amplificación,
su escalabilidad, la perdurabilidad de los contenidos y su
viralidad2,
esto conlleva riesgos que debemos aprender y enseñar a prevenir, y
que son debidos como en
la historia ha ocurrido con lo nuevo, al mal uso de este medio (no
entro en detalle sobre ciberacoso, sexting,
etc.).
Y
para terminar una reflexión personal. En páginas
tipo about.me
se insiste de manera repetitiva en herramientas para atraer a más
gente a tu página, y yo me pregunto ¿debe ser el objetivo de la
identidad digital hacernos cada vez más famosos en internet y las
redes? Creo que en el fondo de ello está un objetivo comercial y,
por tanto, una ideología mercantilista con la que no comulgo en
absoluto. Ahí lo dejo para que comentéis.
1
La gestión de la identidad digital: una nueva habilidad
informacional y digital, en
http://bid.ub.edu/24/giones2.htm,
de la
Facultat
de Biblioteconomia i Documentació. Universitat
de Barcelona.
2
https://educacionvaconr.wordpress.com/2013/10/26/identidad-digital-2/
pero
que cita el
curso
"Educación conectada en tiempos de redes" del
INTEF,
Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y Formación del
Profesorado.

Hola. Soy Orientadora en el IES "El Brocense"(Cáceres). Hago el curso a distancia de "Educación conectada en tiempos de redes". Me parece muy interesante tu post respecto a la identidad digital y estoy totalmente de acuerdo contigo respecto a la crítica que haces en tus últimas líneas. Además pienso que este objetivo mercantilista y de falsa popularidad consigue que muchos adolescentes vivan "enganchados" a ciertas redes sociales, como Istagram. El otro día le pregunté a una alumna en qué consistía con el objetivo de saber cómo veía ella esta plataforma y al comentármelo concluía su explicación con "una farsa", refiriéndose a como tu le dabas al "like" de algunos amigos, te gustaran o no, para conseguir que ellos le dieran al "like" en tu página. La verdad, me hizo pensar, claro que es una farsa, pero supongo que muchos chavales no son tan reflexivos y caen en estas "redes".
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